El
viento sopla suave y arrastra el aroma acido del limón en flor. Me
acurruco bajo sus ramas a escribir la canción de los poetas que saben
callar. En la esquina de mi ciudad, los ángeles lloran ansiando la paz…
¿A don estas, a donde vas? gritan sin voz los teólogos sin fe ni razón.
Inspiro
profundo, llenó los pulmones de promesas renovadas y vuelvo a cerrar
los ojos. Me lanzo al abismo de la confianza ciega ansiando alas de
libertad.
¿Y tu a donde quieres llegar? Autora: Maria Celeste Pietrzak.
